BEA Y CESARBea y Cesar, el luchador.

“César llegó hecho polvo. Casi no se movía, era una raspa, le quitaron un ojo a causa de un mordisco de un perro cuando estaba en una colonia y para colmo tenía paulecopenia..
Un cuadro, pensé que no saldría adelante, con sus huesitos llenos de heridas y casi sin pelo. Yo nunca he sabido de gatos y era mi primera experiencia… Y qué decir de esa experiencia, una de las mejores que he vivido.
El pobre estaba muerto de miedo y aun así me dejo hurgarle, curarle, darle medicinas… Así hasta que un día empezó a aparecer el maravilloso gato en el que se ha convertido y me di cuenta que ya jamás podría separarme de él.
César, el piratilla, el hombre de la casa, dulce, cariñoso, bueno, juguetón… el que cuida de sus hermanas perrunas y de su humana. Somos uno y sin él la vida no sería igual…
Sin duda, adopta un gato y gatunizate”

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