finales felices karla¡Ana y la bella Karla! Esto es lo que nos cuentan:

“Pues Karla llegó a mi casa bastante mal, con las almohadillas rajadas y sangrando, con heridas por el cuerpo. Llegó con mucho miedo, hasta el plato de comida la horrorizaba, traía también muchísimas pulgas como compañeras. Poco a poco ha ido cambiando, ahora es una perra feliz, juguetona, mimosa y llorona jajaja. Nos ha conquistado el corazón. La queremos muchísimo, se ha adaptado muy bien a la manada… Ya no podríamos vivir sin ella y creo que ella tampoco sin nosotros. A pesar de las acogidas que pasaron por aquí ella al ser más mayor o no sé por qué  desde el primer momento que la vi, supe que ya no iba a salir de casa y ahora es una más de la familia. ¡Te queremos llorona!”

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