vidaylove“Vida me adoptó desde que la vi, aunque yo no lo supiera. Desde que la conocí, no me quitaba el mismo pensamiento de la cabeza: por qué tanta crueldad. Apaleada,  inconsciente, tirada como basura, en estado de inanición, sin musculatura,  con sólo 4 meses de vida. A pesar de todo aprendió a andar, aprendió a descubrir el mundo sin verlo apenas, aprendió a que algunos seres humanos son buenos y aprendió a superar alguno de sus miedos. 2 años y medio después todavía aprende día a día y, a pesar de sus inseguridades, es una perra especial y feliz. Con Love (alias Gatu)este año me pasó igual: se cumplían justo 2 años desde que Vida apareció y me llegó un vídeo de un gato con sólo 2 patas, moribundo, que lo único que quería eran caricias. Abandonado en un descampado a su suerte, a punto de morir. Ese gato que no sabíamos si saldría adelante se ha convertido en el jefe de mi pandilla gatuna, “pega” a todos con su muñoncito y corre con los demás a pedir comida y mimos,  a pesar de sus supuestas discapacidades. Y junto con el resto de la pandilla gatoperruna, me hacen muy muy muy feliz, ayudándome a superar todo, igual que lo hacen ellos”.

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