FINALES FELICES LOGANOs dejamos con un cuento que Vero, la mami de Logan (uno de nuestros masviditos adoptados) le escribió hace tiempo:

El cuento de Logan

En un lugar muy lejano, de cuyo nombre no quiero hablaros, existía una cárcel donde miles de animalitos vivían presos en jaulas y donde su futuro estaba limitado a unos pocos días. Allí reinaba un ogro feo y malvado que asustaba y maltrataba a los pobres prisioneros, pues en su corazón solo había odio hacia los animales.

Un día como otro cualquiera, un hada madrina llamada Ruth recibió la noticia de que en ese lugar había un montón de cachorritos que anhelaban un hogar y decidió viajar junto a otras hadas hasta la cárcel y rescatar a todos los bebés para darles una segunda oportunidad, lo que nadie le dijo a esta hada madrina es que ese día iba a encontrarse con un ser muy especial.

Al pasar por una de las jaulas, una fuerza sobrenatural la hizo detenerse y dirigir su atención hacía una pequeña bolita de negro carbón, estaba sentado y mirando fijamente con sus enormes ojos al hada mientras movía la colita, ella por supuesto no pudo pasar de largo y aunque no tenía un hogar mágico donde dejarle, lo cogió en brazos y le sacó de aquel infierno.

Rápidamente se dirigieron a la cueva de los magos, donde los cachorritos pasaron por una serie de pruebas de salud antes de reunirse con los elfos, que son los seres que se encargarían de su protección hasta el día de su adopción.

A cada cachorrito se le daba un nombre especial y era entregado en los brazos de su elfo protector, así fueron emparejando uno a uno a todos los cachorritos, hasta que llegó el turno del bebé azabache, las hadas, los elfos, los magos, todos rodeaban al pequeño lobito negro y discutían que nombre llevaría, y de repente un hada habló… ¡te llamarás Logan como el de los X-Men! (si, las hadas eran un poco frikis).

A todo el mundo pareció gustarle el nombre, así que lo levantaron en alto para dejarle caer en los brazos de su elfo protector pero allí no había nadie, todos empezaron a ponerse muy tristes, pues su bebé no tenía un elfo con el que vivir.

De repente sopló una brisa, se abrió la puerta de la cueva y apareció una Elfa llamada Verónica, se acercó a Logan, lo cogió en brazos y apareció un enorme arcoíris en el cielo que demostraba que esa era la unión perfecta entre elfo y lobo.

Cuando llegaron a su hogar, la elfa dejó a Logan en el suelo, dentro de una caja de cartón, rápidamente dos preciosas lobas se acercaron a ver al bebé y este se puso tan contento que se cayó de la caja, las lobas se enamoraron al instante de Logan y decidieron criarle como si fuera su hermano, le enseñaron las normas del lugar, los peligros y sobretodo los juegos y las tardes de siestas sobre sus mulliditos cuerpos que le daban calorcito, pues aunque no os lo he dicho, Logan había sido hechizado, estaba muy débil, su cuerpo lleno de heridas, sin pelo, le picaba tanto que solo gemía y se rascaba sin parar, el pobre lobito no podía ni dormir.

Mamá elfa investigó muchísimo sobre su hechizo y tuvo la suerte de que gracias a San Google, encontró que le pasaba a su pequeño e ideó la pócima de la salud perfecta para él, con la que consiguió que Logan dejara de tener picores, se pusiera más fuerte y empezara a crecer y crecer tanto que pensaron que un día no cabría en la casa.

Una tarde mientras estaban todos juntos sentados en el suelo jugando y rodeando a Logan, se miraron a los ojos, mama elfa, papa elfo y las dos lobas y sin decir nada lo supieron, el bebé debía quedarse para siempre con ellos, pues era parte de la familia y si le dejaban ir sus corazones se romperían, desde entonces fueron muy felices y comieron pollo, porque las perdices daban para poco. Fin.

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